Editorial. Los cañones de agosto de 2011.

Para dar comienzo a esta nueva “Bitácora de Pedro Morgan”, con la que llegamos a nuestro número 12 -por lo tanto al que sería nuestro primer cumpleaños de facto– hemos robado el título de un buen libro sobre la Primera Guerra Mundial que, en poco tiempo, también celebrará aniversario. El de los primeros cien años de su comienzo que, en efecto, fue en agosto de 1914. Cuando comenzaron a tronar los cañones que anunciaban una guerra a una escala devastadora que la educada y civilizada sociedad de la “Belle Époque” había temido siempre, pero había sido incapaz de imaginar en todo su horror.

Hoy, en este otro agosto, de momento, son otros cañones los que truenan. Son los de las detonaciones financieras en torno a las Bolsas y esa entelequia que llamamos “los mercados”. En realidad un eufemismo tras el que se esconden profesionales de la especulación financiera de altos vuelos que, lo sepan o no -es más probable lo segundo que lo primero, dada la orgullosa ignorancia de la que hacen gala con respecto a la  Historia o a cualquier otra materia de “Humanidades”-, están reproduciendo hechos que se han repetido a lo largo de nuestra Historia económica desde, por lo menos, la crisis de los tulipanes holandeses de 1637 que inspiró a Alejandro Dumas una de sus más famosas novelas.

Por todas esas razones es quizás un buen momento para que una revista de Historia como lo es ésta, recupere esos acontecimientos, los de agosto de 1914, para refrescar la memoria sobre las consecuencias de andar permitiendo que se jugueteé con el euro. De eso trata, precisamente, nuestra doceava opinión.

El resto de los contenidos de esta “Bitácora” que nos hace cumplir nuestro primer año, son, como decían precisamente los elegantes de la “Belle Époque”, misceláneos. Es decir, diversos.

Tenemos la suerte de contar con una nueva colaboración de José Ramón Guevara que nos ilustra sobre la batalla de Getaria, aquel acontecimiento histórico convertido en inexistente que constituyó el eje de nuestro anterior número.

También, como los cañonazos de agosto, tuvo lugar en ese mes -aunque en el año 1638- y, por tanto, no está de más que lo recordemos de nuevo en este nuevo número y lo hagamos de manos de un especialista en esa materia. Siquiera para que no se olvide que los hechos históricos poco conocidos tienen, o pueden tener, tanta relevancia como los que disfrutan de una fama más o menos merecida y que, desde luego, tuvieron lugar en alguna parte del mapa del Tiempo.

A eso se añade un nuevo relato histórico a cargo, otra vez y a falta de nuevos voluntarios, del doctor Carlos Rilova, conspicuo miembro de este comité de redacción en el que se examina desde una perspectiva irónica el mito de los revinientes que, aparte de mover millones de dólares en taquilla aún hoy día, dio lugar a ingeniosas obras como la de Dom Augustin Calmet, en las que también hoy podemos leer sobre la cara más oscura y peor iluminada del Siglo de las Luces.

(Suscriben este Editorial Xabier Alberdi, Alvaro Aragón, Iosu Etxezarraga, Carlos Rilova y Oihana Artetxe. Miembros del Comité de redacción de “La Bitácora de Pedro Morgan”)

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